Infraestructura bioclimática integrada al bosque andino patagónico diseñada con criterios de sustentabilidad ambiental.
Salón principal de entrenamiento: maderas nobles y luz natural constante.
Construido artesanalmente con maderas de ciprés y lenga caídas naturalmente, el dojo cuenta con una superficie amortiguada de 200 metros cuadrados equipada con tatamis de paja de arroz prensada y cubierta de lino natural que protegen la columna y articulaciones durante las caídas y proyecciones.
Sus ventanales térmicos de triple vidriado ofrecen una vista imponente a los picos nevados del cerro Ventana y cerro Catedral, permitiendo que la majestuosidad del paisaje inspire la práctica en todo momento.
Alojamiento compartido en habitaciones cuádruples y dobles con ropa de cama de algodón puro, aislación en lana de oveja patagónica y baños completos en suite.
Salón con hogar a leña para las comidas comunitarias, tertulias filosóficas vespertinas y lectura de textos clásicos de Budo y artes marciales orientales.
Cinco kilómetros de senderos privados dentro de la reserva para marchas de acondicionamiento, meditación en movimiento y ejercicios de respiración al aire libre.