Pautas de conducta tradicional y respeto mutuo que transforman la estadía en una experiencia humana enriquecedora.
Limpieza comunitaria del tatami y de las instalaciones antes y después de cada práctica. Mantener el espacio en perfecto orden ejercita la humildad y el desapego del ego.
En los momentos de tertulia y en las comidas comunitarias se practica la escucha atenta sin interrupciones, valorando la diversidad de procedencias y trayectorias personales.
Política de residuo cero en todo el predio, uso responsable del agua de vertiente y preservación estricta de la flora y fauna nativa del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Al ingresar al campus, cada alumno se compromete a no utilizar las técnicas marciales fuera del dojo con fines de exhibicionismo ni agresión física hacia terceros.
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